Para seguir un estilo de vida cardio-saludable es indispensable seguir una dieta sana, realizar ejercicio físico de forma continuada y dejar hábitos tóxicos como por ejemplo  el tabaco.
La dieta saludable es aquella que nos aporta todos los nutrientes necesarios, con bajo nivel de grasas saturadas y rica en fibra y antioxidantes.
Por suerte para nosotros, nuestra tradición gastronómica, resumida en lo que se acostumbra en llamar Dieta Mediterránea, es un ejemplo de dieta equilibrada, que proporciona una buena esperanza de vida, reduciendo la proporción de enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

¿En que se basa la dieta mediterránea?
Una aproximación a la dieta mediterránea, común a todos los países de la zona, se define por una alta ingesta de frutas, verduras, cereales, legumbres (antioxidantes y fibra) y pescado (ácidos grasos omega 3).
En menor proporción: carnes blancas, y aun en menor cantidad carnes rojas (grasas saturadas).
Otra característica común es el uso de aceite de oliva como principal fuente de grasa (monoinsaturada) , y el consumo moderado de vino tinto durante

las comidas.

El Ejercicio físico
Imprescindible para quemar el exceso de calorías ingeridas, y para llegar a la tercera edad con músculos y huesos fuertes. Reduce las probabilidades de padecer enfermedades de corazón, presión arterial alta y niveles elevados de colesterol
Debe estar adaptado a cada edad y a la cantidad de alimento que ingerimos.. Es importante que el ejercicio  se practique con regularidad. Hacerlo un día a la semana, por ejemplo, en un partidillo de futbol no sólo no es cardiosaludable, sino que también puede resultar perjudicial para nuestra salud.

Dejar hábitos tóxicos
Algunos hábitos, como una copita de vino tinto con la comida pueden, salvo en casos determinados, resultar beneficiosos. Otra cosa muy diferente es excederse con las bebidas alcohólicas de graduación alta, que hay que limitar a ocasiones especiales y consumir con moderación.
En el caso del tabaco, hoy en día ya sabemos a ciencia cierta que no nos proporciona ningún beneficio en absoluto. Dejarlo cuanto antes nos permitirá regenerar nuestro organismo y volver a sentirnos en forma. Pese a que se acostumbra a asociar el dejar de fumar con el aumentar de peso, está demostrado que una buena concienciación, unida a una dieta saludable y ejercicio regular, permiten dejar el tabaco sin aumento de la ansiedad y manteniendo el peso. La famosa retención de líquidos que se puede dar en los  primeros meses tras dejar de fumar, acaba por regularse de manera natural.