La tristeza y la ansiedad nos hacen aumentar de peso. Doy fe de ello! No soy dada a comer chocolate ni cosas dulces. Pero sí me di cuenta hace años, cuando pasé por un estado de tristeza importante, que mi cuerpo sólo quería chocolate. En otros momentos, aunque una tableta estuviera rondando por casa no habría tenido ninguna tentación de comerla.

Así que es normal que en un momento de mucha ansiedad sintáis un gran deseo de comer chocolate. Los departamentos de marketing y merchandising lo saben bien. Es por eso que junto a la caja de los supermercados puedes encontrar chocolates de todo tipo, con almendras, sin almendras, con más o menos cacao, mil dulces  que están ahí para eso, para que caigamos en la tentación mientras esperamos nuestro turno para pagar.

Si salís de la tienda con dos chocolatinas, no sois extraños ni os falta fuerza de voluntad. El chocolate (rico en triptófano) aumentan los niveles de serotonina, la llamada “hormona de la felicidad”, que produce un efecto antidepresivo y ansiolítico momentáneo.

Además, la serotonina  es precursora de la hormona melatonina, vital para regular el ciclo diario de sueño-vigilia. Es decir, un buen nivel de serotonina, nos ayuda a dormir mejor. Por eso el remedio tradicional para conciliar el sueño es tomar un vaso de leche antes de acostarnos.

Por suerte, hay otros alimentos ricos en triptófano, aparte del chocolate: Huevos, leche y productos lácteos, cereales integrales, avena, garbanzos, plátanos, pipas de girasol, espirulina, cacahuetes, semillas de sésamo…

Para un buen “metabolismo del triptófano”, es decir, para que pueda cumplir su función,  se requieren niveles adecuados de vitamina B6 y zinc:

a)    Alimentos ricos en vitamina B6: Germen de trigo, carne, huevos, verduras, legumbres, nueces, alimentos ricos en granos integrales.

b)    Alimentos ricos en zinc: Carnes, pescados, yema de huevo, sardinas, marisco, la levadura de cerveza, algas, legumbres, setas, yogures, etc

Si estos alimentos forman parte de una dieta equilibrada, y se ajustan a vuestro gasto energético diario, no sólo no aumentaréis de peso, sino que os sentiréis mucho mejor. En  momentos de crisis, económica o emocional, deberíamos cuidar más que nunca nuestra alimentación.