La retención de líquidos es más habitual en mujeres que en hombres. Está asociada a tensión alta y problemas renales, aparte de aumentar nuestro peso y hacernos sentir hinchadas.

 

Cómo luchar contra la retención de líquidos:

 

–    Reduce la ingesta de sal. Aquí tienes algunos trucos:

 * Sustituye parte de la sal de los alimentos por otros condimentos, como pimienta, hierbas aromáticas… También puedes comprar en herboristerías o tiendas especializadas en nutrición sustitutivos de la sal, a base de vegetales desecados, en polvo. Contienen trazas de sal, pero en menor cantidad que si simplemente salas los alimentos
* Si usas hierbas aromáticas para dar sabor a tus platos, elige aquellas que son más diuréticas: Cebollino, laurel, eneldo y estragón
* Sazona y aliña siempre en la cocina, en su justa medida. No lleves la sal y el aceite a la mesa.

* Sala los alimentos, preferentemente, cuando ya estén cocinados. Usarás mucha menos sal.

 –    Puedes compensar en parte la ingesta excesiva de sal tomando alimentos que contengan potasio, como las nueces, plátano, soja… pero no te excedas. La mayoría de los alimentos con potasio son bastante calóricos.

 –    Aumenta la cantidad de líquido a lo largo del día. Importante tomar un vaso de agua en ayunas, y seguir bebiendo agua a lo largo del día de manera constante. Tampoco olvides las infusiones. Te hidratan y ayudan a saciar.

 –    Una dieta variada y equilibrada ayuda a combatir la retención de líquidos. La dieta mediterránea ha demostrado ser de las más acertadas.

 –    Añade a tu dieta alimentos diuréticos, como piña, pera, calabaza, alga focus, cola de caballo, vinagre de manzana, berros, cebolla, espárragos,  alcachofa… Si no te gusta la alcachofa, puedes tomarla en cápsulas (de venta en farmacias y herboristerías).

 –    Si te puedes permitir un capricho de vez en cuando, el drenaje linfático te ayudará en la pérdida de líquidos, aunque no es la solución definitiva, ya que si tienes tendencia a retener líquidos y tu dieta no es la adecuada, volverás a tener el mismo problema cuando dejes de hacerte drenajes. Puedes hacer varias sesiones cuando empieces una dieta diurética, para ayudarte al principio, o hacer sesiones de manera periódica. No sólo es efectivo, también un gran placer. No olvides acudir a un centro de profesionalidad probada.