La retención de líquidos es un trastorno metabólico que consiste en la acumulación de agua en el organismo, debido un desequilibrio en el nivel de líquidos. Se produce cuando los vasos sanguíneos vierten demasiados líquidos sobre los tejidos o cuando estos líquidos quedan “retenidos” en los tejidos y no vuelven a los vasos sanguíneos.

Hay distintos causas  que favorecen la retención de líquidos:

– Embarazo y Menopausia: Los cambios hormonales afectan al intercambio de líquidos entre los tejidos y vasos sanguíneos.

– El calor o la humedad alta: Hace que los vasos sanguíneos se dilaten, y llevan demasiados líquidos hacia los tejidos corporales.

– Obesidad: Por definición la obesidad es un exceso de grasa corporal, que es

la reserva energética que tenemos los humanos, aumentada hasta tal punto que nos perjudica o nos perjudicará si no ponemos remedio.

¿Cómo reacciona el cuerpo frente a esta “agresión”? Una de las respuestas es la inflamación o aumento de liquido intersticial, que es el  líquido contenido entre las células de los tejidos, y que proviene de los capilares sanguíneos. Como hemos comentado al principio este aumento es lo llamado comúnmente retención de líquidos.

– Mala alimentación:

– Grasas Saturadas: Son uno de los factores que influyen de forma más negativa sobre la circulación de la sangre. Este tipo de grasa se encuentra en los lácteos enteros, la nata, la mantequilla, los embutidos, la repostaría industrial elaborada con aceites de coco o de palma, numerosos platos precocinados, etc. Un consumo excesivo de alimentos ricos en grasa saturada tiende a aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol plasmáticos y aumenta la viscosidad de la sangre, lo que dificulta su circulación.

– Sal: La ingesta de sal, no solamente la sal de mesa, sino por quesos, embutidos, platos precocinados, etc. hay muchos “alimentos” que llevan sal oculta, la sal arrastra el agua hacia los tejidos.

– Dietas desequilibradas, con un porcentaje inadecuado de los distintos grupos de nutrientes (hidratos, proteínas, grasas saludables, minerales, vitaminas…)

 

Cómo combatir la retención de líquidos causada por la mala alimentación y el sobrepeso:

– Cuando se presentan problemas de circulación, es importante llevar una dieta rica en vegetales, y aumentar el consumo de líquidos, ya que facilitan la eliminación de toxinas y mejora la circulación sanguínea.

– El agua es la bebida más recomendable, si bien existen otras bebidas beneficiosas y que en algunos casos resultan más fáciles de tomar como los zumos de frutas y hortalizas o los caldos de verduras. Otro modo de ingerir agua es en forma de infusiones. Resultan especialmente aconsejadas las de Té rojo, Diente de león u Ortosifón gracias a su acción diurética. Además existen estudios en los que se demuestra que el consumo regular de té rojo mejora la circulación sanguínea, por lo que una taza al día de este té podría resultar beneficiosa en caso de sufrir problemas de circulación.

– Hacer ejercicio habitualmente (caminar, nadar, correr…), mover las piernas o tenderse con las piernas en alto unos minutos, es la mejor manera para favorecer el retorno venoso y mejorar los síntomas asociados a una mala circulación.

 

Con el estudio de la composición corporal por bioimpedancia sabremos qué porcentaje de peso o de pérdida del mismo, es agua y qué  porcentaje es grasa.  Esta información no la tendrás si te pesas en casa, y este dato es básico para elaborar una dieta personalizada.